11 febrero, 2015

Terapia para el Trastorno Obsesivo-Compulsivo

El TOC es un trastorno de ansiedad caracterizado, en la mayoría de casos, por obsesiones y compulsiones. Existen también las obsesiones llamadas “puras” en las que no aparecen compulsiones como tal, o tan visibles. De todas formas, de una forma u otra, al final siempre aparece algún tipo de ritual.

Las obsesiones son pensamientos recurrentes y automáticos que crean una fuerte ansiedad en la persona que los padece y pueden ser de muchísimos tipos, desde miedo a contaminarse, hasta pensamientos de que algo malo le puede pasar a la propia persona o a un ser querido. La persona que sufre una obsesión siente mucha ansiedad cuando le viene a la cabeza, y al sentir ese profundo malestar, actúa para reducirlo. En este caso, se llevan a cabo compulsiones o rituales; acciones repetitivas que muchas veces siguen un orden o una forma establecida, teniendo como fin reducir la ansiedad, como por ejemplo, no pisar las rayas de la acera, pensar que no va a pasar nada, lavarse las manos infinidad de veces seguidas, apagar y encender la luz 3 veces, o revisar que las ventanas están bien cerradas una y otra vez. En muchos casos, la obsesión y la compulsión pueden estar relacionadas (por ejemplo, ante la obsesión de que si toca el pomo de la puerta se puede contagiar de alguna enfermedad, el ritual será tocarlo con mucho cuidado y luego lavarse las manos 5 veces), pero en otros casos, no tienen nada que ver (por ejemplo, ante la obsesión de que un ser querido tendrá un accidente con el coche y morirá, la compulsión o ritual puede ser ordenar por colores todos los productos de higiene de la casa). Tanto las obsesiones como las compulsiones suelen ser vistas por los pacientes como irracionales, con lo que son conscientes de la exageración de sus pensamientos y actos, pero son incapaces de eliminarlos, sufriendo de esta forma una desesperación tremenda.

En mi consulta de psicología, trato el TOC mediante la corriente cognitivo-conductual. Está científicamente demostrado que la Terapia de Exposición y Prevención de Respuesta es la más eficaz a la hora de tratar este trastorno. Básicamente, lo que pretendemos es conseguir que la persona afronte aquellos miedos que provocan que su rutina sea una esclavitud. Las obsesiones hacen que la persona solo esté pendiente de ellas y de realizar rituales para disminuir la ansiedad que producen, con lo que el objetivo es enseñar al paciente a enfrentarse a sus pensamientos, de forma paulatina y controlada, sin utilizar los rituales como solución. El ritual se convierte en una solución a corto plazo, ya que al realizarlo provoca alivio porque desaparece el malestar de forma momentánea, pero en realidad es un arma de doble filo, ya que a largo plazo provoca que el trastorno empeore y se mantenga a lo largo del tiempo.

Mediante esta terapia, he visto como muchas personas que sufrían TOC desde hacía muchos años, han sido capaces de superarlo, totalmente o en gran parte. Os dejo el link de un vídeo donde se puede ver un caso extremo de TOC, cortesía de Raúl Espert, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia. Un gran honor haber sido alumna suya.

http://www.dailymotion.com/video/x121tg9_toc-scott-trastorno-obsesivo-compulsivo_school

 

 

23 diciembre, 2014

Hablemos de la Ansiedad

“Esta ansiedad va a poder conmigo”, “estoy muy nervioso, ¿qué me pasa?”, “como siga así me va a dar un infarto”, “¡moriré de ansiedad!”. Estas y otras expresiones son muy típicas en personas que están sufriendo alguna experiencia de carácter negativo (protagonizar una discusión), o incluso en situaciones que escapan un poco a nuestro control por ser la primera vez que la vivimos (conducir). Todos conocemos muy bien cuáles son los síntomas físicos de la ansiedad pero, ¿realmente la conocemos? ¿Sabemos por qué aparece o simplemente lo vemos como algo desagradable que hay que evitar a toda costa?

Vamos a imaginar por un momento que vamos caminando tranquilamente por la calle. Nos disponemos a cruzar por un paso de peatones que tenemos en verde pero, ¡atención! De repente nos giramos y observamos cómo un coche a toda velocidad se ha saltado el semáforo en rojo y viene hacia nosotros. De un momento a otro pasamos de estar tranquilos a sentir una especie de oleada de calor que nos activa por completo. Puede durar medio segundo, pero es suficiente para que nuestro cuerpo se ponga a cien por hora, y esto se traduce en que nuestro cuerpo reacciona ante el peligro evidente. Esa reacción puede ser, en este caso, correr para evitar ser atropellados. ¿Qué ha pasado aquí?
Ni más ni menos nuestro cerebro se ha percatado de que hay una alta probabilidad de que nos suceda algo negativo y envía señales a nuestro cuerpo para que se ponga en marcha para ponernos a salvo. La ansiedad es una manifestación afectiva y una experiencia interna que tiene la persona en un determinado momento. Cuando tenemos ansiedad, o cuando nuestro cerebro nos avisa para que nos pongamos a salvo, se activan 3 respuestas diferentes:

1. Respuesta fisiológica: taquicardia, sudoración, opresión en el pecho, sensación de que nos ahogamos, etc.
2. Respuesta cognitiva: son los pensamientos que tenemos en esos momentos (inseguridad, miedo, anticipación de peligro o amenaza, pensamientos negativos, etc.).
3. Respuesta motora: podemos tener movimientos torpes, quedarnos paralizados, o activarnos sobremanera.

La conclusión es que, al contrario de lo que normalmente pensamos, la ansiedad es una respuesta que nuestro cuerpo da para ayudarnos a sobrevivir. Si seguimos aquí como especie es gracias, en gran parte, a la ansiedad. Ella nos avisa de que algo malo nos puede pasar, y nos mantiene alerta para ponernos a salvo. En la época en que vivíamos en cavernas, esto está muy claro. Cuando los cavernícolas se encontraban en el bosque con un enorme tigre, su cerebro les avisaba y salían corriendo o luchaban contra el animal. Esto mismo sucede hoy en día, con la diferencia de que ahora no nos encontramos con tigres, si no que nos encontramos con situaciones sociales difíciles, con trabajos nuevos, con exámenes o con cualquier otra cosa que nos haga sentir nerviosos. Gracias a la ansiedad somos capaces de rendir en muchas ocasiones de forma eficiente. Si no tuviéramos una ansiedad adecuada estaríamos como sedados, y eso no nos deja evolucionar y desarrollarnos.

¿Dónde puede aparecer un problema de ansiedad? Cuando ésta aparece en situaciones en que no debería hacerlo (por ejemplo, al subir en un autobús) o en una cantidad exageradamente alta (por ejemplo, la que nos bloquea en un examen de  oposición). No hay una ansiedad buena o mala, su esencia siempre es la misma (adaptativa), el problema existe dependiendo de en qué momentos aparece y con qué intensidad. 

 

Si crees sufrir una ansiedad exagerada, no dudes en ponerte en contacto conmigo y solicitar una cita en el 669 054 878 o escribiendo a ecarcelpsicologa@gmail.com

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